
Dos de las tres personas que fueron detenidas en la Plaza Cruz Verde durante la madrugada del Lunes de Carnaval se han propuesto llegar “hasta el final” para demostrar su inocencia. Tanto Joaquín Bustamante como Anxo Bastida presentarán este mismo miércoles una denuncia en el Juzgado de Guardia contra la Policía Local, al considerar que los agentes incurrieron en “numerosas irregularidades” durante la intervención llevada a cabo aquella noche en el barrio de La Viña. Según explicó Joaquín a este periódico, la demanda se va a interponer por “violencia policial” y por “falsas acusaciones”. Y es que a los dos se les imputa un “atentado contra la autoridad”, por el cual tendrán que ir a juicio el próximo 21 de abril. A Joaquín se le achaca haber golpeado con una botella a un agente, provocándole contusiones, y a su amigo se le responsabiliza de propinar un presunto puñetazo a otro funcionario de este cuerpo de seguridad. Los dos jóvenes no sólo niegan estos hechos, sino que se desmarcan completamente de los altercados acontecidos, culpando de lo ocurrido a los efectivos policiales. “Allí quedábamos unas 40 personas cuando irrumpieron, porra en mano, y empezaron a apalear a todo el que se ponía por delante en su camino”, recuerda indignado Joaquín, quien trató de grabar con su teléfono móvil lo que estaba pasando. “Pero me lo arrebataron, no sin antes golpearme varias veces por todo el cuerpo”. Los implicados en estos sucesos denuncian, además, haber sido “atacados” por los mismos agentes, pocos minutos después, cuando se encontraban en el centro de salud del Olivillo, al que acudieron para realizar el correspondiente parte de lesiones. Sin embargo, se quedaron sin reconocimiento médico porque “los locales nos obligaron a abandonar el ambulatorio”. versiones contrapuestas La versión policial, en cambio, sostiene que su presencia en el centro se debió al requerimiento de un facultativo de guardia para que se pusiera fin a las “molestias” ocasionadas a los pacientes y la “alteración del orden”. Igualmente, explica que la intervención en Cruz Verde se produjo como respuesta al lanzamiento de botellas perpetrado contra personal municipal de limpieza. Ninguno de los dos detenidos confiesa haber visto tales incidentes. No obstante, declaran que, de ser cierto lo dicho por la Policía, “su manera de proceder no fue la correcta”. A este respecto, Joaquín lo tiene claro: “lo lógico es que si hay una pelea, la Policía trate de identificar a sus autores y no ponerse a agredir a la multitud”. En este sentido, los jóvenes se consideran víctimas de un “abuso de violencia”, que les ha provocado no sólo daños físicos, sino también morales. “Nos han tratado como a unos kale-borroka cuando nunca hicimos nada malo”, concluye Joaquín.
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